Carta de Elisa Lara Campos

Me gustaría comentar mis reflexiones y mi opinión sobre el cambio de
jornada escolar.

En primer lugar, creo que lo que hay que valorar es si el cambio es positivo
para el bienestar y la educación de los niños, por encima de la comodidad de
las familias o de la mejora de las condiciones laborales del profesorado. En este
sentido, querría señalar:

-Como se reconoce en este mismo blog (artículo: ¿existen datos sobre
otros centros?) no existen datos contrastados ni estudios fiables sobre el mejor
rendimiento académico de los alumnos.
Por otro lado ¿es el rendimiento académico el único aspecto importante a
valorar cuando decidimos sobre la educación que queremos para nuestros hijos?
Creo que la respuesta es no. Es verdad que es el dato más visible y el más valorado
por la sociedad actualmente pero no es ciertamente el único importante.
Además en un centro como el nuestro, donde los resultados son ya buenos,
no parece necesario el cambiar todo el funcionamiento del centro por una mejora
en este sentido.

-Por otro lado, las clases extraescolares y actividades en los centros y
en otras instalaciones municipales nunca empiezan antes de las cuatro de la
tarde, con lo que con el horario actual da tiempo de sobra para poder realizar
esta actividades. Los niños que salgan a las dos a comer a sus casas tampoco
terminarán antes de las tres o tres y media con lo cual tampoco dispondrán de
tanto tiempo como dicen.

-El que los niños rinden menos después de comer, lo acabaremos diciendo
también de las dos últimas horas de la jornada continua. ¿Cómo van a rendir igual
al final de una jornada de 5 horas con sólo un recreo de treinta minutos?
Quizá olvidamos que son sólo niños, y que no se puede pretender que
rindan igual todas las horas de la jornada.

-El servicio de orientación psicopedagógica no creo que esté todos los días
en el centro trabajando con nuestros hijos, qué más quisiéramos. En todo caso,
creo que debería ser éste el que se adaptase a los horarios de los colegios y no al
revés.

-El profesorado dispone de tiempo suficiente para poder formarse saliendo
a las cuatro de la tarde. Por otro lado, si hablamos del profesorado, ¿no rendirán
más también ellos si disponen de un descanso a la hora de comer, en vez de tener
cinco horas de clase seguidas?

-También me gustaría destacar la importancia de la inclusión del horario
del comedor como parte de la jornada escolar. Es verdad que cuando se come no
se aprenden matemáticas ni lengua pero sí se aprenden otras cosas igualmente
importantes como a compartir y la importancia de un menú variado. Surgen
conflictos y se aprende a solucionarlos y es el rato del que nuestros hijos disponen
para charlar, jugar y compartir con los amigos.

Con el cambio de jornada el comedor quedaría relegado a un mero servicio
“extra” para los niños cuyos padres no pueden recogerlos a las dos para llevarlos a
comer a casa.

Otra cosa que me parece importante es que a partir de las tres de la tarde
no haya profesores en el centro, más que los de la junta directiva y un profesor de
apoyo de comedor. Me merecen mucho respeto los monitores del comedor pero
no creo que tengan la preparación necesaria para enfrentarse a un colegio lleno, ni
tampoco creo que se les deba pedir esta responsabilidad.

Para terminar, una reflexión. Se está llevando a cabo este proceso de
manera muy precipitada, intentando resolver todo en 20 días para ajustarse a
los plazos de la Consejería de Educación e implantar el nuevo horario el próximo
curso. Un cambio tan importante en el día a día de nuestros hijos y de las familias
se debería hacer con calma, dando tiempo a todos a informarse y a reflexionar
sobre su conveniencia, no con prisas y plazos que nos vienen impuestos desde
arriba.

Elisa Lara Campos

2 comentarios:

  1. Estoy totalmente de acuerdo con tus comentarios, Elisa y me gustaría añadir lo siguiente:

    - Creo que el horario no sólo hay que reducirlo, sino que habría que ampliarlo para que los niños pudieran hacer los deberes en el colegio. De esta forma los padres dejaríamos de ejercer de "profesores" y los niños acabarían su jornada a la salida del centro al igual que sus padres con sus trabajos. Además facilitaría la vida de muchas familias porque, ¿cuántos padres pueden recoger a sus hijos a las cuatro de la tarde?

    - Yo estudié en un colegio donde los resultados escolares siempre han sido muy buenos y el horario era hasta las cinco y media durante todo el curso con seis clases de una hora cada día (cuatro por la mañana y dos por la tarde).

    - Veo que hay opiniones a favor y en contra y no hay evidencia de las mejoras que se persiguen, lo que me lleva a pensar de que los únicos beneficiados son los profesores que ya tienen una jornada laboral privilegiada. Por ello uno de los efectos que provoca esta consulta es enfrentar a profesores con una parte de los padres, algo que me disgusta mucho.

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  2. a mi me parece una locura pretender que encima hagan los deberes en el cole,como en casa en ningun lado,hay algunos padres que les dejarian en el cole hasta la noche...los padres tambien tenemos que colaborar en la educacion de nuestros hijos

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